domingo, 31 de octubre de 2010

EL MUÑECO DE FALDÓN AZUL.

Sé que mi vida casi siempre discurre por los caminos que debe y utiliza los vericuetos que necesita, procurando no causar detrimento a los que siguen las mismas rutas, de una manera consciente al menos.
Pero algunas veces me quedo mirando esta pantalla, como una imbécil a la que se le ha roto su juguete favorito.
No tengo aquel primoroso muñeco que, cuando era muy pequeña, recibí como regalo un Día de Reyes. Aquel que tenía una preciosa cara de bebé bien alimentado, satisfecho y que vestía un bonito faldón azul, que yo podía quitar y lavar, como si de una ineludible colada se tratara, para volver a engalanar a mi precioso y entrañable rorro.
Era un pequeño como el que casi todas las niñas deseábamos para emular a nuestras maravillosas, queridas y admiradas mamás.
Aprendíamos a crecer como mujeres y futuras madres, que era para lo que nos educaban, queriéndolos, dándoles de comer, cambiando sus impolutas ropitas, meciendo y mimando aquel ser inanimado, sin fingimientos, de una forma que era real.
Y, siguiendo con la vida inventada para nuestro futuro impuesto, yo intenté hacer algo que veía habitualmente entre los mayores, tiré al aire mi niño de faldón azul, para provocar su sonrisa, para hacerle feliz. Pero, la torpeza de los pocos años, no supo recoger el tesoro, que cayó al suelo, rompiendo, sin remedio, su preciosa “cara de china".
Recuerdo que era muy reciente el regalo y noto toda la frustración y el dolor que sentí ante aquella carita rota, ante el juguete que no era tal sino algo que me merecía y necesitaba mi yo de mujer.
Veo también el aluvión de sollozos, lágrimas y desconcierto que sentí y las risas, incomprendidas por mí, en algún rostro de los mayores.
Mi vida ha transcurrido y está colmada. Como todas, a veces feliz, otras sintiéndome desvalida y desdichada.
Y mi marcha, que se halla llena de sonrisas, cuentos, belleza, lágrimas, caricias, sentimiento, música, tristeza y carcajadas, vivencias, sueños y esperanzas, amor y silencios, de muchas palabras y otras que espero callar o gritar paso a paso, siente que le falta un  muñeco con un bonito faldón azul.

27 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola amiga:

Me has llenado de ternura ves.

Ahora mismo si puediera te regalaba uno igual.

Besos, Montserrat

La sonrisa de Hiperión dijo...

Me has recordado las canciones que me cantaba mi abuela cuando niño...

Saludos y un abrazo.

A nena do paraugas dijo...

Cando era pequena tiña unha boneca de pelo castaño á que lle facía vestidos con ancos de tea que me daba a miña madriña, que era modista. Na miña memoria gardo aquela mirada inerte e o seu pelo castaño que cortaba por ver se ía medrando de novo, coma o meu...
Agora gozo de dous bonecos de verdade, xa grandes e todo vai transcurrindo, pouco a pouco... E a miña boneca xa fai parte do meu "Desván sin telarañas".

Un saúdo.

TORO SALVAJE dijo...

A mí los reyes me trajeron una trompeta preciosa que duró un par de horas antes de que la partiera en la cabeza de un amigo por no sé qué discusión.
Todavía la recuerdo. Y la pena también.

Besos.

Balteu dijo...

¡Aí , admirada paisana! Votas de menos aquel pepón? Deixa que ao mellor non tardando fanche aboa e terás un a man de carne e oso.

Un acio de bicos pra ti.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Ahora ese juguete que se rompía incomprensiblemente nos parece un símbolo. O tal vez fue un símbolo.Ya vez que te ha nacido tanta gente hermosa en tu ternura.
Y ya no las lanzarás al aire :)
Bicos, Boneca real, es un hermoso relato. Eres muy rica, compañera.

paideleo dijo...

E logo din que as cousas poden reemplazarse!.
Que llo digan ás túas memorias.

Pamela dijo...

Querida amiga, Nostalgia hay en tu recuerdo, pero a la vez la gran y necesaria capacidad de reconocer tu presente lleno de ventura. Yo a veces también extraño mi muñeco de faldón azul:) muchos besos y feliz de volver a leerte, pues he estado un tanto ausente, espero ya seguir de manera más regular mis vista a tu hermosa y dulce casa bloguera

Manuel dijo...

Sí, efectivamente, creo que en el fondo todos echamos de menos algo que nos venga de nustros comienzos. Es como el barco que despues de mucho navegar neesita anclar de nuevo, y a ser posible, en el mismo sitio, en el mismo rincón, en el mismo anden.

Precioso, Ana.

Maya dijo...

Es que nadie está libre de que le ocurra algo así, por desgracia. Gracias por pasarte :)

Marisa dijo...

Un buen relato lleno de ternura
que nos evoca esos momentos de la infancia con nuestros muñecos y nanas.

Ya te he dicho en más de una ocasión que tus recuerdos los siento muy cercanos a
los míos.

Biquiños

Susi DelaTorre dijo...

Un texto que me ha llamado a un episodio de mi infancia.
Algo sobre un increíble globo azul, que voló hacia el cielo mientras yo me encaramaba con mis cinco años a uno de los altos bancos del parque de la Alameda de Santiago de Compostela. Confiaba en que lo había posado bien...

Y sí; los mayores lo encontraron muy divertido y apropiado para culpar del hecho a mi negativa a que me lo sujetasen al brazo.


Cosas que se nos han enredado en el alma...

Gracias por la evocación.
Toda mi empatía con el vacío de tu muñeco.


Besos!

ARO dijo...

¡Ay, esos recuerdos de la infancia! Nos ponen nostálgicos y otoñales. Pero la vida sigue su curso implacable.

Chousa da Alcandra dijo...

Boeno, todos temos algún que outro xoguetiño que nos rompeu. En todo caso, moito mellor que tirases ó aire ti ó boneco que do revés ou?

ana. dijo...

Anita, pequeña niña de corazón herido por esas cosas que se rompen sin querer: la carita de tu dulce muñeco sonríe lozana y tierna desde esta pantalla que ampara tantas veces nuestra soledad, está aquí en tu relato y en la mirada de cada uno d enosotros que lo acunamos en nuestros brazos para que no vuelva a caer. Te canto una canción, Anita, para que sonrías y te regalo un abrigo nuevo de color azul para que arropes tu niño esta noche de invierno.

Besos, muchisimos.

Manel Aljama dijo...

Llanto por un juguete roto. Dos puntos del texto destaco por su emotividad: la rotura del muñeco y la sensación que tiene la niña cuando los otros ser ríen.

Algunos dirán que romperlo era parte de la experiencia y así se aprende que los bebés no se lanzan al vacío así como así y tal. Pero eso es una valoración del hecho y no del texto en sí mismo. No le sobra ni le falta. Me he podido trasladar a esa época y si no a otra más mía y he encontrado una situación que fue terrible pero que los mayores se reían y se reían.

Sin ir más lejos y no con juguetes sino con una herida sangrante a la que te decían "se te van a salir..." Acompañado de las risotadas. Nunca comprendí y nunca he aplicado esa crueldad con la familia.

Un besote por un texto tran entrañable.

Anhermart dijo...

El texto, como todos los tuyos, a los que nos tienes acostumbrados, rezuma sensibilidad y ternura, nostalgia, reflexión. Yo me quedo con tu última frase: "Siente que le falta un muñeco con un bonito faldón azul.", este final me deja muy intranquilo;así como lo anterior es un recuerdo de un hecho puntual, poco afortunado, este párrafo habla de carencia, de falta de algo muy querido o perdido y en tiempo real.
No iría por ahí mi comentario si la narración no estubiera hecha en primera persona porque sería evidente que era ficción, pero no es así.

Taty Cascada dijo...

Me hiciste recordar mi oso de peluche, ¡cómo amaba ese oso!, tuve varias muñecas pero nada como ese osito café con ojitos marrones...Me has instalado en los ojos de una niña que trepaba almendros, jugaba con las lagartijas, y de amigo inseperable su osito de peluche.
Un beso.

Amizade dijo...

Hola Fonsilleda,

Tienes un premio de luz en « Un Faro llamado Amistad. »

Argos * Tétis * Poseidón

Aldabra dijo...

a mí me gustaron más las muñecas, o al menos tengo más recuerdo de ellas: mucha ropa para salir y entrar, novios...

respecto a tu sensación o sentimiento sobre la falta de tu muñeco, tengo mi propia teoría, ya sabes que me gusta hacer de terapeuta... je je je: lo que creo es que nos vamos haciendo mayores al mismo tiempo que nuestra capacidad de procreación se aleja... a mí me sucede que a veces tengo unas ganas locas de tener un bebé, de olerlo, de bañarlo, acercarme a su carita... creo que es el reloj biológico.

tu muñeco simboliza un bebé de verdad, la maternidad que se nos escapa, irremediablemente.

biquiños,

Caminante dijo...

Hace frío, apenas veo el sol, pero el clima no es húmedo, lo que se agradece. Noche, noche y más noche, a las siete de la mañana es de noche, a las cuatro de la tarde es de noche, qué tristeza de invierno el que me espera!

Yendo a tu texto, se agradece su ternura, sobretodo si te pasas el día encerrado entre otro tipo de terribles documentos.

Maribel-bel dijo...

Lembrei a miña inocencia (prefiro pensar que aínda conservo parte dela) cando tiña unha soa muñequiña que se chamaba Mari Trini, que eu peiteaba e poñia bonita e facíame moita compaña. Tamén, era difícil elexir entre algunhas porque só tiña unha. Recordos que nos volven tiernos e humáns. Biquiños

anabel dijo...

¡cuána ternura en tus palabras!, y ese arte tuyo al escribir que crece con cada entrada. Cielote, me ha encantado leer y poder decirte que me ha recordado -ya ves- el "tengo una muñeca vestida de azul", y me he ido al you tube con Erik. MI peque la ha estado cantando hace un rato. Ya ves....
Siempre inspiración en tus letras magníficas.
Besotes :) :)

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Muñecos de faldones azules. Geypermanes tullidos, sobrevivientes de mil guerras imaginadas. Sueños de niño, de adolescente, de joven, de madurez y de viejos...Sueños y penas que se entremezclan con días grises de deberes y cuentas.
Todos sentimos que nos falta un muñeco de faldón azul, a todos nos oprime un sentimiento de "Tal vez" o de un "Porqué"..sentimientos de culpa que no vienen a demostrar más de lo que ya nos sabemos. Seres con culpas y con defectos. Pero también con virtudes - y muchas - aunque a veces ciegas nos volvamos a ellas.

Besos amiga mía y miles de gracias por tocar a mi puerta cuando no estaba, cuando ni era ni me esperaba. Cuando me escondí en la sombra del más grande y viejo de los árboles del olvido.

Siento no haberte respondido, no creas que no me siento mal por ello. Y ahora sin excusa posible sólo te puedo decir "gracias" una y mil veces.

Y un beso.

merce dijo...

Esos recuerdos son inolvidables..., de bebes y de adultos, siempre existe una sensación de carencia, algo falta.
Y para colmo la mirada de los otros es como de reproche....en fín jajajaja...

A la niñita que llevados dentro todavia le duele.
Aunque la adulta en conciencia, sabe que no hay nada completo...más bien conviene disfrutar con lo que hay y lo que falta sirva de motivación.


Besiños Fonsilleda.

FERNANDO SANCHO BLANCO dijo...

Hola, fas referencia ao boneco e a como rematou. Tamén o feito de facer de nai, de imitar, ese e o punto que me interesa do teu relato, xa que esiste certo rechazo a tal feito, como que a muller se escraviza con ditos feitos dende a súa nenez. Eu non o sento así, eu coidei os meus fillos con devoción e non por iso e unha sociedade inxusta. Bicos

FERNANDO SANCHO BLANCO dijo...

Ha grandiosidade do ser humano radica en mirar as cousas dende diferente puntos. O teu relato pode ter seis interpretacions diferentes dende o meu punto de vista(quiza mais). Date de conta que eu non te coñezo. Pero o mostrarme as tuas cartas eu podo ter outra interpretación difetente. E si eu, na miña explicación te contase que a miña nai foi escravizada por tales feitos. Posiblemente cambiase a túa apreciación do que eu dedución.
Bueno, de todas as formas non he nada personal, eu so trataba de facer un análisis literario do relato un ensaio. E fortes saudos outonais.