lunes, 26 de octubre de 2015

Buenos días (de hace unos pocos)


Después de mi café con leche, bien cargadito, más 1/4 de otro, éste con más cafecito para completar,  mis dos tostaditas de pan con 12 cereales y semillas (¿...?), no sé si porque es el primer alimento del día o por el regustillo que dejó en mi paladar, parece que mi yo, ha conseguido, por fin, tomar contacto con este hoy de mañana solitaria, que ya ha comenzado para la mayoría de habitantes de esta ciudad hace algunos cuartos de hora, como lo habría hecho para mí hace algunos tiempos.

He vaciado el lavaplatos colocando todo en el sitio que le corresponde y que a veces me cuestiono por qué ése precisamente. Pero enseguida paso de tales elucubraciones complicadas que me llevarían a terrenos pasados y seguramente aburridos. Porque decidir qué sitio corresponde a cada cosa en un hogar, es algo que ya ne queda lejos y he superado la eterna pregunta de si, el elegido, es el mejor.

Hoy, ahora, solamente deseo ser lo más feliz posible, al lado de lo que ama mi todo ser  es posible que desde el principio de mis tiempos: familia, amigos, querencias, las letras que voy leyendo, capturando y aprendiendo, algunas que vierto porque me divierte dejar que mis manos se pongan de acuerdo con mi cerebro, algunas charlas divertidas, alguna discusión acalorada (porque en eso no hemos cambiado tanto), alguna mirada cómplice, un beso robado, otro solicitado, esos abrazos que siempre agradeces y algún nuevo deseillo, casi siempre sencillo y cada día más fácil de conseguir porque más simples y sencillos son.

Relleno el aparato, antes liberado, con los 3 o 4 cacharros que hemos utilizado y es entonces, envuelta en un extraño, pero delicioso silencio esta mañana, cuando me doy cuenta de que ya casi no es necesaria la luz eléctrica, porque la callejera se ha hecho más luminosa y luce el tímido sol de otoño, que en esta tierra yo veo único y especial; sonrío porque hemos atravesado estoicos, unos días feos, en los que se ha mostrado, remiso, torpe y casi todo el tiempo escondido en un cielo cubierto por nubes, nubarrones amenazantes, nubecillas y aguas sumisas y necesarias.

Levanto entonces mi cara, que había estado concentrada en el riquísimo café, que levanta ánimos y despierta paladares, y mis ojos con mi mirada, se yerguen con ella, para atravesar el cristal de la ventana de la cocina , tras la que, los amplios ventanales me separan de unos feos patios y otros no menos feos tejados pero que, a su pesar, ¡oh maravilla!, ahí sigue el paisaje hoy más alegre e invitador.

Me acerco, aunque casi adivino, tras abrir la puerta que nos aleja de fríos mañaneros, para abrir los ventanales todavía parcialmente cubiertos de las humeddes nocturnas. Todo está allí, tan hermoso, tan distinto y cambiante: la mar hoy de un azul, casi marino (qué ironía), la otra banda de la ría con sus pueblos, playas, playitas y habitantes que presiento atareados y tras ellos, como amparando, la ondulante orografía de esta tierra: aquí verde oscura, allí con un rojo tejado que asoma o una blanca fachada; otro verde distinto, un espacio que imagino con gentes viajeras por placer u obligación, el pico con el repetidor de TV, de raro pero gallego nombre: Xaxán, el de las maravillosas vistas. Y, sobre todo ello un flamante cielo despejado de un azul, todavía pálido.

Pienso entonces y casi me reafirmo, que es posible que la felicidad sea eso, la capacidad de ver, sentir, notar el agua y su temperatura que casi siento y que se hace ondas para jugar con todo tipo de barquichuelos que pasan, los delfines que imagino felices, evocar las enfrentadas playas, alguna casi solitaria en mis años mozos, el fresco frío en la cara y darte cuenta de que las gaviotas es posible que todavía duerman y los aviones no hayan despegado.

Toda esta plácida placidez, es mi regalo hoy, como corresponde.





jueves, 15 de mayo de 2014

A FALA (17 de maio)

Este ano, despois de moitos meses de preguiza, cando chega o día 17, o "Das Letras Galegas", que é tamén o da miña nacenza, desexo deixar o meu pequerrecho homenaxe a dous enormes poetas da lingua: Rosalía Castro e mais Curros Enríquez, con unha poesía que coñezo de fai tempo, que sei de memoria e que amais amo e me gusta moito.



"A ROSALÍA",
Curros Enríquez.

Do mar pola orela

mireina pasar,
na frente unha estrela,
no bico un cantar.
E vina tan soia
na noite sin fin,
¡Que inda recei pola probe da tola
eu, que non teño que rece por min!.

A musa dos pobos

que vin pasar eu,
comesta dos lobos,
comesta se veu.
Os ósos son dela, 
que vades gardar.
¡Ai dos que levan na fronte unha estrela!
¡Ai dos que levan no bico un cantar!.



Imaxe da miña filla Elia Fuentes, nunha, calquera, das nosas  fermosas praias.

martes, 28 de enero de 2014

SIEMPRE (Jugando con Gerundios)


Fotografía: 1.1Fotografía .

No sé porqué he elegido esta fotografía, quizás únicamente se trate de una
atracción personal o de que los tonos (grises y rojos) reflejan un poco lo
bueno y lo malo, la tristeza y la alegría. Su textura, además, parece que incide
también en el camino fácil y las dificultades.
Por todo ello y porque es preciosa.


Desandando el camino vivido
desoyendo sonidos grotescos
rechazando políticos infames
rehuyendo políticas indignas
llorando sollozos bien tristes
palpitando al compás de la lluvia
esperando los rayos del sol
mirando la sombras de otros
envidiando su luz
admirando bellezas añejas
gozando lugares y artes
evocando a Mafalda
adivinando pieles vecinas
acariciando rostros vencidos
suspirando suspiros ajados
soñando aquella casa latir
escuchando fantasmas queridos
pensando que viven en mi
amando amados amores
siempre
queriendo aprender a vivir.







martes, 3 de diciembre de 2013

SIN ELLAS

Imagen: Elia Fuentes



Ya no estás en este espacio mío,
ni tú tampoco,
los latidos que suenan cercanos
están vacíos de los vuestros,
las sonrisas que percibo ahora
nunca son tuyas,
y las miradas 
nunca de tus hermosos ojos,
mi vida está vacía de ti
y también de ti
la música que suena ahora,
alegre o triste,
ya no volverá a ser vuestra.

sábado, 23 de noviembre de 2013

SI TAL SUCEDIERA

Imagen: Rocas con roble de Vicent van Gogh




Si algún momento todo marrara,
si respiraciones que laten fraternas faltaran,
o se tornaran ajenas y otras,
si los asideros otrora pulidos,
brillantes y suaves,
tan plenos de mimos, 
fueran torpes ahora,
oxidados y mermados muñones
que llenaran de temblores y espantos,
¿qué nos quedaría?
¿qué mano sujetaría la tuya?.
Si tal sucediera,
y las silenciosas sombras ganaran espacios
borrando sonrisas, colores, arrumacos y luces,
quizás tus ojos podrían tan solo,
descansar la mirada y el tacto
en los pétalos de esa flor tuya,
en el roce del majestuoso roble,
en la piedra embellecida por lustros de vida,
en los torpes primeros pasos del niño,
en la caricia que adorna los ojos del perro,
en la mar que guardan los arenales,
en el suelo que te vio nacer.

domingo, 21 de octubre de 2012





Imagen: Elia Fuentes, Seixo, Xalundes.


MISTERIOSAMENTE

Este infinito cansancio
que oscurece la arrugada mirada,
este sinvivir nostálgico
que rompe atardeceres de luces,
este intranquilo sueño
plagado de inquietud y tiempo,
este tacto tan quieto
tan vacío de pantomimas y mimos,
esta adormilada actividad
que se llena de extrañas vigilias,
esta sonrisa abstraída
abrumada por las horas vividas,
por los pasos en andenes vacíos,
y las primaveras de insomnio y desvelo,
esta ociosa obligación
que impulsa a seguir respirando,
mientras obstinada apremia sentires
y coacciona arraigadas conductas,
este despertado sueño
que oculta o grita auxilios,
mientras admira, goza, acepta y ama,

todos estos queridos lamentos,
son míos,
misteriosamente míos.

martes, 16 de octubre de 2012

HAILAS





Miro hacia atrás para buscarte
en el dulce y viejo pueblo de la memoria
y tú asomas decidida, presumida,
pendiente de tu acomodo,
componiendo un apaño limpio y lucido.
En mi eterna ingenuidad
¡cómo admiraba tus jóvenes años!,
¡cómo envidiaba tu adornado porte!,
tus manos de impecables uñas,
la indumentaria: lustrosa, sin aspavientos
pero siempre hermosa,
sin una arruga;
los sencillos zapatos aseados, brillantes.
Ahora, en esta profunda y rotunda realidad,
siento con furia aquella gastada ternura,
aquel sentimiento y aquellas risas,
los juegos, lágrimas y algunos temores.
No creo en las brujas, pero haber hailas.
¡Cómo nos queríamos!.


Aprovecho para volver a colocar un cuadro de Maruja Mallo: "Cabeza"