martes, 13 de octubre de 2009

DIVAGANDO SOBRE SILENCIOS

Paladeo el silencio casi tanto como las palabras. Me gustan más las palabras en silencio.
También me gusta mojar silencios y palabras en agua de lluvia, sacudirlos y utilizarlos alegremente luego.
Llevo silencios en la imaginación, me acerco al mar y musito palabras humedecidas por la salpicadura de las olas de este dorado y caliente otoño.
Amo ese silencio roto, en el que se guardo todas las risas y palabras del pasado y aquel otro tembloroso que existe en el lugar de todas las caricias.
Deseo silencios ornados de palabras que dicen cosas y palabras cortas o largas, llenas de silencios, que halagan, asombran o cuentan.
Siempre preveo los silencios de mis árboles capeando el aire que deshoja, mientras hablan con palabras hermosas y claras, de concisos colores y aromas.
Mientras aire y lluvia derraman silencio, musitan palabras que son un susurro, con música de aquella melodía que tanto amas.
En tus adentros, otro silencio de paz grita, si acompaña protestas o aplausos y, aunque presente, yace siempre buscando.
Aquel otro, rebosante de silentes palabras, recuerda emocionadas turbaciones vividas, incluso sueña si han de venir.
Este roto mutismo callado, de teclas que debieran ser trazos nunca olvidados de pluma y papel, deposita palabras jóvenes, maduras, cansadas, alegres o tristes.
Un silencio de noches de estrellas y luces, reflejados en suelos nocturnos mojados, que devuelven imágenes sumergidas y muertas, son empero palabras rebotadas de tantos pasos y vidas.
Escucho el silencio, cuando llega cargado de música que no dice palabras sino notas de vida y ecos lejanos.
Oigo voces amigas y otras, que acarrean silencios sin palabras y que suenan contrarias o dulces.
Mi silencio lleva palabras y música hoy.

23 comentarios:

maruxiña dijo...

Qué bonitas palabras, a mí el silencio sólo para ciertas cosas. Nunca me estoy callada y lo primero que hago al llegar a casa si no hay nadie es poner la tv o música para llenar los espacios... una que es ruidosa.

Biquiños rapaza!!!

Paco Alonso dijo...

Hasta mi ha llegado tu silencio cargado de palabras y música..todo un placer recibirlo.

Cálido abrazo

Lasosita dijo...

Incluso existen palabras que se esconden tras los silencios... lugares donde la música es aliada y amiga...


Hermosa entrada, Fonsilleda.

Melancólica y cargada de elegancia!


Saludiños...!

Albino dijo...

Cuando, por la noche, llega el momento del silencio, es cuando mi imaginacion se pone a trabajar. No es que piense algo para escribir. Siempre pienso algo para soñar.
Ti paisano, con cordialidad

Aldabra dijo...

todos tus silencios dicen muchas cosas, están llenos de emociones y palabras no dichas.

me encatna el cuadro.

biquiños,

Gala dijo...

Palabras y silencios que solo nuestro interior reconoce.
Me has dejado sin palabras.
Muy muy bello.

Un beso

Cuspedepita dijo...

Preciso do silencio igual que do osíxeno para respirar, ou a auga para beber.

Biquiños

Carmen dijo...

Acompaño este silencio lleno de reflexiones, emociones y música del alma.
Qué hermosa entrada Fonsilleda!
Un bico silencioso

Marisa dijo...

¡Saber escuchar el silencio!.

Tus silencios hoy me hablan
con un sin fín de palabras
acunadas con bellas melodías.

Besos

Apostata dijo...

¿Y el silencio irremediable del que ya no se vuelve?

Apostata dijo...

Se me fue el santo al cielo con los silencios, y, como siempre, me olvidé de lo importante: qué maravilla de blog.

Angus dijo...

Me gusta lo que has escrito. Tienes un blog realmente fantástico, con tu permiso te he enlazado a mi blog Charcos paralelos. Un saludo.

Rocío Fondevila dijo...

Paso siempre, ya los sabes.
Aunque muchas veces sólo me tomo el café y no te hago saber que he estado aquí porque la mayoría de las veces me dejas sin palabras...
Y, ante tus dudas, repito lo que te he dicho por teléfono: sigue escribiendo.
Muchos besos o bicos, tita.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Los silencios, son como la prudencia en los hombres buenos... hay que saberla llevar consigo...

Saludos y un abrazo!

Froiliuba dijo...

Tus silencios simpre van cargados de imágenes, de sonidos y de vida.
No te imagino calladita asi que en silencio... menos aun jajajaj

un besote
creo que estoy ya en camino de regresar de este mi silencio

Chousa da Alcandra dijo...

E logo non lembras aquel temazo de Simón & Garfunkel que levaba por título "The sound of the silence"?.
O silencio é preciso, ainda que so sexa para enchelo de pensamentos!
Bicos caladiños

Manuel Montesinos dijo...

"También me gusta mojar silencios y palabras en agua de lluvia, sacudirlos y utilizarlos alegremente luego".

Esto solo se te ocurre a tí, ¡Oh! reina de las palabras.

Qué buen rato paso contigo, Ana.

Un beso.

anabel dijo...

Elegante, sentido y hermoso, muy hermoso.
Es maravilloso disfrutar tus letras.
Dejo besotes.

Manel Aljama dijo...

Bellísimo. A veces, el silencio es tan elocuente, o "dice tanto". Aunque en otras
ocasiones es mejor no callar, porque "quien calla otorga". El silencio es una práctica en el juego de las complicidades del "yo pienso lo mismo".
Mi madre decía "no callas ni debajo del agua" y es que cuando callo...
Me ha gustado en especial: "Llevo silencios en la imaginación" y por supuesto el colofónL: ""Escucho el silencio, cuando llega cargado de música que no dice palabras sino notas de vida y ecos lejanos."
Manel

CANTACLARO dijo...

Muy bella reflexión sobre el silencio. De este ente se puede decir o callar tanto y todo será eternamente vigente.

Besitos,

Ana Lucía

.

MNB dijo...

Hola:
En mi blog hay un regalo para ti.

Besos.

Pamela dijo...

Este blog es un lujo! no sabes cómo he disfrutado esta lectura. Abrazos enormes cargados de nostalgia por el otoño, mi estación preferida.

Zoe dijo...

Tu silencio cargado de tonos, colores y sentimientos... ese silencio de palabras que conmueve , el silencio que habla con manos,ojos , dia y color... ese silencio es bendito y profundamente sentido cargado de lo mejor...como tú...
huyamos del silencio que engaña, de aquel que no dice, que sólo calla, que no lleva ternura sólo egoismo...

te acuerdas???

Tristemente aprendemos del silencio.
En él ninguna palabra es verdugo,
todas son huérfanas de la ternura.