miércoles, 21 de octubre de 2009

REENCUENTRO FELIZ



Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de hacer una nueva visita al dolmen de Dombate.
Era un día precioso y los rayos del sol se mecían acunados por un vientecillo que revolucionaba mi cabello, ora devolviéndole su rizo natural, ora encrespándolo. Yo aparecía por tanto, más despeinada que habitualmente, pero feliz. La luz del incipiente otoño era dorada y preciosa.
El viaje hasta dicho lugar, ya me había deparado estupendas sensaciones visuales y olfativas en un maravilloso paisaje de espléndido cromatismo, en el que se adivinaban todos los aromas de una tierra ligeramente húmeda, y una naturaleza que se preparaba para el descanso. La geografía lucía con el cambio de estación y la tierra se preparaba para recibir el manto de todas las hojas que habían cumplido su función y que, ahora, se prestarían a regalar su ocaso, obsequiando la humedad, protección y abono que su muerte regala.
La compañía de viejos amigos, de esos que no hace falta ni cuidar, añadían encanto, conversación, coincidencia en placeres y gustos y sentimientos siempre recuperados.
La temperatura espléndida, porque acompañaba sin incomodar.
Los encuentros con el lugar en las dos o tres ocasiones anteriores, había sido totalmente decepcionantes, de tal manera, que mi viejo y gastado escepticismo se inclinaba a pensar: más de lo mismo.
Lo paso mal cuando descubro el abandono y la abulia que rodea nuestro poco mimado patrimonio y sufro con el pertinaz abandono que sufre la historia y lo que probablemente es peor, termino aceptando tal desidia como un mal endémico. Y de esa dejadez e indiferencia, quizá seamos un poco responsables todos.
Pero Dombate esta vez ha sido una revelación y una gran alegría. ¡Por fin!
Parece que los trabajos iniciados (aun con un ligero temor por mi parte, derivado de esta crisis que estamos padeciendo), van por buen camino; por lo menos, se está trabajando, estudiando y existe un proyecto ambicioso.
Una de las cosas que más me sorprendió ha sido que, la carreterita que atravesaba la zona a muy pocos metros del gran megalito, la han desviado alejándola bastante, por lo que la zona está perfectamente delimitada y acotada para poder llevar a cabo las intervenciones necesarias y lejos de ruidos, motores, de pasos obligados e incluso de paseos no deseados.
El lugar, de entrada gratuita, estaba atendido por una persona amable, que yo deduje arqueólogo, estudiante de tal Ciencia o, por lo menos un gran aficionado e interesado, que nos dio toda clase de explicaciones, facilitándonos folletos y contestando todas las preguntas que le hicimos.
Hay que tener en cuenta que, por estos lares es harto frecuente que, si hay algún tipo de “guardián”, o de “pseudoguía”, suele ser el vecino o vecina más cercanos o desocupados y que, por lo tanto, suelen estar poco o nada preparados para contestar otras preguntas que no sean las típicas o tópicas y cuyas respuestas aprendieron, con buena voluntad, pero obligados por las circunstancias. Todo lo cual nos lleva a que a veces suceda como en aquella famosa iglesia o catedral, en la que mostrando una estupenda y preciosa talla de un crucificado, “el enseñante” proponía: “es muy antiguo, de antes de Cristo”.
Dejando a un lado la anécdota, es bien cierto que, si no fuera por esos seres maravillosos, desprendidos con su tiempo y que se prestan a guardar llaves y mostrar, a veces incluso preservar lugares, muchas veces nos quedaríamos sin poder conocer auténticas curiosidades y tesoros de nuestra herencia más olvidada.
Total, que en ese aspecto Dombate también estaba bien atendido y entretanto, yo continuaba con la sorpresa agradecida y suspendida en el ánimo, en la mirada y con el corazón saltando contento.
Parece ser que hace unos 6000 años los hombres se embarcaron en la construcción de Dombate con un primer dolmen que más tarde sería abandonado, posiblemente por su pequeño tamaño.
La nueva construcción está orientada hacia el nacimiento del sol y su levantamiento pasó por crear un montículo circular o túmulo de tierra, en el centro del cual dejaron hueco. Tal túmulo actuaría como rampa para subir las enormes losas de muchas toneladas, encima de troncos y ayudados con palancas y cuerdas. Como tumba, debía permanecer enterrada, por lo que la tierra se cubrió de piedras, creando una especie de coraza para protegerla de las lluvias o visitas indeseadas.
A pesar de las explicaciones todavía me resulta difícil, visualizar y entender cómo, con los medios que tenían, podían arrastrar o manejar y mover tales moles.
Esa misma sensación me produce la visión de otros monumentos del pasado, sobre todo tan remoto y sean cuales fueren sus características, localizaciones o usos. Por suerte, las especulaciones y los estudios científicos, nos van dejando certezas acerca de su construcción, pero siempre termino hallándolas inasibles y excepcionales.
En tales situaciones, consigo dejar un poco apartados y aparcados los males de la humanidad y pienso que los hombres y mujeres somos algo grande. Esos momentos no duran demasiado, pero me agarro a ellos disfrutando de lo que me ofrecen.
Dombate cuenta con un pasillo o corredor de entrada con losas más pequeñas y sus paredes están recubiertas con una capa de arcilla blanca sobre la que crearon una trama de pinturas rojas y negras, con formas geométricas, triángulos o rombos. En el interior de la cámara también existen grabados.
La protección del monumento estaba resguardada por 21 ídolos imitando figuras humanas, colocadas a la entrada, en hilera.
En esta ocasión he tenido que guardar bajo llave, mi costumbre de posar mis manos y acariciar piedras milenarias siempre que tengo oportunidad, está permitido y puedo. Como se está desarrollando el proyecto, todo está debidamente protegido y alejado de abusos.
Para mí y con la esperanza de volver en el momento que los trabajos hayan finalizado, ha sido el reencuentro más feliz de los vividos últimamente.


18 comentarios:

paideleo dijo...

Cando fun de visita a Dombate non había guía nin nada así que agradezo toda esta información.
Un saúdo.

Froiliuba dijo...

Bueno pues... ya sabes, eres una privilegiada por haber entrado a una excavación en curso, teoricamtne no te tenian que ghaber dejado jejeje, dale las gracias a ese arqueologo tan majo, yo no hubiera sido tan buenísima eh.

Y toca sin miedo que tocar suavemente no estropea nada jajajaja PERO NO TE ACOSTUMBRES!!!

bicos

maruxiña dijo...

Pues me anoto la visita como pendiente, pq. tengo que confesar que nunca he estado por allí.

Biquiños rapaza!!!

Chousa da Alcandra dijo...

A min pásame como a de Chantada. Ainda nunca fun.
Pero a vantaxe de non ter ido é que así teño ocasión de disfrutalo por vez primeira. Tamén tomo nota da suxerencia.

Apostata dijo...

Precioso paseo el de hoy, amiga Fonsilleda. Comparto con usted esa desesperanza por el proverbial abandono de nuestro patrimonio nacional, que no sólo es una falta de respeto a nuestra propia Historia, si no una auténtica miopía estratégica para un país que, a falta de industria y con la actividad agropecuaria en franca retirada, va retrocediendo cada vez más hacia aquella economía tardofranquista, donde todo se fiaba al sector turístico. Que mal conservamos y que mal enseñamos nuestras cosas. Y que envidia de esos gabachos que durante 300 kilómetros te van indicando la existencia de un pedrusco en el que una vez se sentara el emperador Carlomagno. Y allí está la piedra, acristalada y repulida, que hasta se puede oler el sudor si uno se inclina lo suficiente. En fin, querida Fonsilleda, que buena mano tiene usted para contarnos estas y otras cosas.

Un abrazo.

Zoe dijo...

No me queda mucho tiempo hoy , ya sabes amiga mía sigo de obras ( parece que no acaban nunca)...pero ya ando un poco ojeando y leyendo... lo haré con calma por tus blogs , quiero poder disfrutar de todo lo que has escrito en mi ausencia como debe ser y como quiero que sea, sin prisas...disfrutando... hasta dentro de un rato...

bicos

Manuel Montesinos dijo...

Para que veas. Gracias a tí sé de este lugar y lo voy a visitar por internet. Si es que tú tendrías que ser unos de esos guardianes, con los rizos naturales de tu pelo.
Un beso, Ana.

estela dijo...

Pero qué magnífica guía que eres!

Un texto que atrapa desde el primer renglón, permitiendo también aprender y conocer nuevos espacios.

Muy bueno!

Besitos

Carmen dijo...

Además de bordar las palabras en cada frase, eres una excelente guía virtual. No conozco Dombate pero confío en que llegará ese día. Tenemos hermosos tesoros en Galicia.
Bicos

PD: gracias por mil por acompañarme en el intrincado mundo de Amorina

auroraines dijo...

Un viaje hacia los monumentos del pasado muy interesante y a la vez gratificante al ver que hay voluntad de conservarlos. Voy a visitar el enlace que dejas.
Bicos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Quien dijo que dijeras poco?

Saludos y un besazo

Lasosita dijo...

Qué bien!

"Más despeinada que habitualmente, pero feliz..."

;) Sé que lo están haciendo bien con el Dolmen de Dombate, y ahora me lo confirmas tú... lo anoto en la lista para visitarlo próximamente.
No tenia ni idea que tuviese pinturas dentro que me llevará a guardarme también las ganas de tocar las piedras, otra costumbre mía!

Estupendo lo del guía o informador, a veces se añora alguien a quien escuchar...

Saludiños e recordos, Fonsilleda!

Bó fin de semá!!

Rocío Fondevila dijo...

Yo, a la espera de que cuando vuelva a tu casa me lleves a ver el dolmen (siempre son agradables los paseos con Juan y tú de guías) me quedo con esta frase:
En tales situaciones, consigo dejar un poco apartados y aparcados los males de la humanidad y pienso que los hombres y mujeres somos algo grande. Esos momentos no duran demasiado, pero me agarro a ellos disfrutando de lo que me ofrecen.
Creo que haces bien en agarrarte a esos momentos, y, en la medida de lo posible, estirarlos todo lo que puedas. Después, ya llegarán los telediarios para amargarte el día.
Bicos.

Chousa da Alcandra dijo...

Anímate co sorteo do libro, muller. Mira que che pode tocar un libro con sabor e un queixo que para que che vou contar...
Veña!!!!
(Xa che adxudiquei número no meu e todo...)

Marisa dijo...

Con tu estupenda narración
me entró la curiosidad por
ver como están dejando el
dolmen de DOMBATE.
Iré a visitarlo.

Biquiños

Manel Aljama dijo...

Es un placer -para quien lo sepa apreciar-, que te dejen acceder a una excavaciones. "Carpe diem", aprovechaste el momento y con este texto, nos has hecho partícipes de ese legado histórico.
Muchos al contemplar unos restos sentimos el deseo de ver cómo era realmente aquello en su época. Tu relato sirve para difundir el valor de ese sitio.

ps: Me ha gustado el detalle humorístico de "es muy antiguo, de antes de cristo" que es muy cierto...

Balteu dijo...

Entre la narración tuya y la documentación que muestras, casi no hace falta ir a verlo, pues esto es una visita virtual en toda regla, con esas estupendas explicaciones, esa descripción tan detallada, verdaderamente ha sido un placer leerlo. No obstante en cuanto pueda me acercaré por allí.
Gracias por hacernos partícipes de esta visita.

Un acio de bicos pra ti.

Pamela dijo...

ES que me has regalado una lectura encantadora con la descripción del sitio, sus olores y texturas. Desde tan lejos, se agradece!