miércoles, 8 de diciembre de 2010

REDUCTO

Ahora, ya no está el paseo adornado con los tonos que ayer encontraron sucesivas miradas en mi parque: el dorado, cobrizo, rojo apagado o vivo al principio, siena, marrón, tierra oscura, verde vivo y verde muerto y todos los tonos posibles de amarillo.
He visto como el aire mecía unas ramas y aquella hoja se desprendió perezosa, mientras que otra, más valiente, aguantó esa ráfaga, retando al viento y al final del otoño, resistiendo luchadora al cambio de estación.
El suelo, la tierra y la hierba se van poblando de leves hojas que, poco a poco, sin querer molestar y regalándose en su muerte, van formando un amable tapiz, primero aquí, luego allá y después haciendo un cobertor que hace donación del abrigo y del humus.
Húmedo lecho, blanda pisada.
Colores infinitos se mezclan y resbalan alternando aromas. Ora tierra, ora  musgo, ora  vida.
Y si las nubes pesadas se vuelven transparentes, los pacientes rayos de sol, salen de su pasmo y pasean un leve calor sobre ramas desnudas, ramas vestidas con ropas viejas que caen en forma de tristes retales y otras que, arrogantes y altivas, guardan hojas o agujas como tesoros que son.
Cuando miro la hierba, adivino retorcidas raíces que aprenden espacios entre mis amados árboles, setos o bancos.  Y aquellos,  cobijados en sus protectoras cortezas, que abrazan tanto los recios y robustos trocos, ornados con pequeñas pinceladas de verde mullido, como aquellos otros que, tímidos y jóvenes, intentan emular volumen y empuje, se humedecen y arriesgan descansos y abrigos.
Algunos momentos una indolente niebla, cargada de pesada pereza, asoma, avanza e invade, cambiando colores, rociando brillos, escondiendo y cambiando perfiles, silenciando mi paso. Y su albergue es posible que ampare felinas miradas, que rezagadas buscan sustento, reptando silencios juiciosos y precavidos, con sus pellizas de piel distintas,  como lo son sus aromas y tonos, como lo son sus realidades.
Así que, yo sé que el estanque y el parque en esos instantes, en los que las aves, gusanos, limacos,  patos y cisnes descansan y los temerosos pies humanos huyen, reciben visitas de gnomos, elfos y alguna hada buena a lomos de un magnífico e inexistente unicornio que hace bebible sus aguas.
Aquel parque, embriagado reducto de vida, plagado de soñadores y quimeras, descansa ahora húmedo, callado, esperando mis pasos, tan hermoso, tan frío.

24 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Pues a pasear por el Parque, y que tu calzado reciba su tierra y hojas que la pisar se adhieran a la suela de tus zapatos o deportivas.

A mi me me encanta pasear por los Parques y muchas veces sola, porque voy a mi paso y atenta a lo que me rodea.

Biquiños, Montserrat

moderato_Dos_josef dijo...

Un paseo degustando los últimos latidos del otoño y los primeros pasos del invierno, para deleitarse y deleitarnos con una nostalgia preciosa y sensible...
Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Con tus palabras elevas un parque a la categoría de paraíso.

Es un lujo leerte.
De corazón.

Besos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

El mundo que nos rodea entre arboledas, es donde reposaran nuestro cuerpo. El bien por antonomasia...

Saludos y un abrazo.

REL dijo...

han comprendido que todo es terminar y volver a comenzar en la sabiduría sencilla de tus pasos.
Una aventura impresionista plena de belleza, Anafonsilleda!
Bicos y apertas do REL

Rosa Cáceres dijo...

Me gustaría pasear por ese parque tan lleno de magia.
Los colores que presentas son poesía pura en la Naturaleza.

Un abrazo

Tétis dijo...

Amiga Fonsilleda

Lindo e belo como sempre tudo o que sai da tua pena.

Um lindíssimo passeio este que nos proporcionaste onde, em prosa, fizeste poesia.

Desculpa ter andado ausente e não te ter visitado nestes últimos tempos mas tenho tido alguns problemas que me roubam todo o tempo e disposição.

Aos poucos estou a regressar às minhas "rotinas bloguistas".

Até breve.

Bikiños

Rosario dijo...

El otoño es junto con la primavera las estaciones del año que más me gustan, pasear por tu parque es una maravilla.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi librillo.

De cenizas dijo...

Flora, fauna y emociones... hibernando a la espera de la primavera...

besos

Taty Cascada dijo...

Ese parque espera por tus pasos, y por los pasos de todos, porque ese parque yo lo interpreto como la vida.
Un beso.

Marisa dijo...

Diversos tonos con que el otoño
va tiñendo el alma hasta que los
frios se extingan.

Un biquiño

Chus dijo...

Preciosa y bucólica descripción de otoño, que yo comparto contigo, la pena es que este año con tanta lluvia ha sido visto y no visto.
Un abrazo

Aldabra dijo...

canto al verde, al otoño, a las hojas, a los animalillos del parque, a tus sueños.
biquiños,

Caminante dijo...

Sorpresa! Gracias por evocarme de forma magistral un parque, casi hasta podía sentir ese calor, aunque sea de apenas unos grados sobre cero, que tanto añoro en estos momentos. Pronto estaré por casa, pronto volveré a saludaros.

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Hola amiga: Debo decir que siempre leo tus entradas, no me atrevía a comentar porque no sabía si era bien recibida o no, gracias por tu comentario, tengo que decir que suelo pasear bastante por Vigo, me gusta, nos gusta y solemos ir bastante a Poio, luego aprovecho para ir a comprar la ropa esa ciudad y Pontevedra, también me gusta bajar a la Pedra, allí siempre encuentras algo bonito para lucir de esas maravillas que nos ofrece el mar, pasear por el puerto, subir a la terraza, comer en cualquier rincón mágico y que se conozca para comer bien un churrasco o una buenas ostras o tantas cosas deliciosas de esa tu bella y agradecida tierra. Si, soy una entusiasta de Galicia y más de esas Rías Baixas, por eso me gusta leer todo lo que me llega de allá, enhorabuena por ello.
Abrazos y no olvides nunca que aquí siempre encontraras una amiga, una loca por Galicia.

Anónimo dijo...

Hola

Me llamo Felicia , soy administradora de un directorio y tengo que decir que me ha gustado tu página, me encanta el contenido que publicas, me encantó lo que escribiste.
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Felicia

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Manuel dijo...

Siempre que llega otoño me acuerdo de tí. Cuando veo las hojas caer, me digo: si estuviera aquí Ana, ya verían estas hojas la cantidad vida que tienen aún.

Gracias, bella dama.

RosaMaría dijo...

Qué prosa maravillosa amiga! Ya no un cuadro, una secuencia a la que solo le faltan los olores, pero que imagino a traves de tus letras. Precioso. Un abrazo cariñoso.

Balteu dijo...

Ese magnífico parque es un trozo de tu paraíso Ana, con esta entrada nos lo pintas con los colores de tu generosa paleta, digna del mejor pintor y con un escrito lleno de poesía.

Un acio de bicos.

Chousa da Alcandra dijo...

Pois sí que a fermosura tamén pode ser fría. Véxote tan poética na construcción que vou falar baixiño para non espantarche as musas (ou os musos!)

Bicos dende a Chousa

Que saibas que tés un agasalliño por comentar no post "Argallar". Xa ves. Un que é así de xeneroso (non teño avoas)

anabel dijo...

Ese magnífico arte que tienes escribiendo me ha traído a la memoria uno de mis poemas favoritos de Hermann Hesse: Septiembre...
Der Garten trauert,
kühl sinkt in die Blumen der Regen.
Der Sommer schauert
still seinem Ende entgegen.

Golden tropft Blatt um Blatt
nieder vom hohen Akazienbaum.
Sommer lächelt erstaunt und matt
in den sterbenden Gartentraum.

Lange noch bei den Rosen
bleibt er stehn, seht sich nach Ruh.
Langsam tut er die großen,
müdgewordenen Augen zu.

Richard Strauss le puso música, y es una de las canciones de "Die vier lezte Lieder", una obra de arte que me encanta, como me encanta pasarme por aquí y disfrutar con tus letras.

Besotes :)

FERNANDO SANCHO dijo...

He recorrido guiado por tus palabras, ese mundo de colores que da sus últimos latidos, un otoño que se va dejándonos huérfanos de dorado, de cobrizo, rojo apagado o vivo, siena, marrón, tierra, verde vivo y verde muerto, todos los tonos de amarillos.
Me ha gustado muchísimo.
Gracias y un saludo

Argos dijo...

Hola Fonsilleda

Com o teu texto fui transportado para um belo passeio outonal num parque mágico ( pero yo no creo en hadas…)!
Confesso que gosto muito de percorrer, no Outono, os bosques e sentir o cheiro característico da terra coberta de folhas.
No entanto, essas caminhadas fazem-me sentir nostálgico talvez porque esse tempo é um prelúdio do Inverno que está para vir!

Abraço grande

Manel Aljama dijo...

En el colorido echo a faltar el ocre aunque quizá lo desestimaste por demasiado vulgar. Me gustó eso de "verde muerto". Un sorbito en mi taza roja de una marca suiza de café... Vaya, la hoja perezosa, y yo que creía que todas lo son, que les cuesta desprenderse. Estoy seguro de que sí, que ese parque solitario recibe la visita de elfos y demás compañía. ¿Cómo van a venir cuando hay tanto ruido? Ya no quedan más que reductos.
Un abrazo, un bico y todo lo mejor para 2011