martes, 23 de junio de 2009

DOS QUE SON TRES

Hoy y ayer tengo el corazón en las manos, veo como palpita sosegado, tranquilo.

Sin embargo, sé que hoy como ayer, ya no es el mismo.

Los años se suceden y las gentes que pasan por tu vida tiemblan, se desdibujan, sufren cambios, algunos incluso crueles, ya no están nítidas. Titilan, se desvanecen.

Y mi corazón en las manos, sabe que tiene que sobrevivir amarrado con los cabos de la permanencia, a eso que está tan de moda, valores seguros: a esos robles míos, a esas playas de esquinas recordadas, de espumas batientes, de aguas que bisbisean, a esos claroscuros que forman parte de la vida, a esas luces y a esa negra sombra, a los cielos estrellados, a la paz del silencio, a mi balcón, a mis ventanas que miran muy lejos, a mis amores que son muchos y profundos, a los pétalos de mis camelias, a las calles de este pueblo, a las cuestas, a los castillos visitados, a las mezquitas, a todos los dioses, a los sentimientos vastos y hondos y, por encima de todo, a los seres que no cambian.


El corazón, a veces, siente que es, al margen de lo que viva. Y estas manos lo cobijan siempre, junto a sus grandes apegos y a esos amigos. Y suena el latido sosegado y alegre, suena incluso música, pero sobre todo, suenan las voces y las palabras de los que sujetan tus manos.

Y esos amigos que son tres y no dos, esos queridos amigos que brillan sin relucir, esos que tienen siempre presta la sonrisa, el ánimo y la cerveza; esos que, sin saberlo y porque son lo que son y como son, adornan miradas de desconcierto, calmando dolores o sinsabores. Esos amigos que son tres y no dos, hace tiempo que tenían que haber asomado por esta parte de mi vida, de mis sentimientos. Pero no es fácil decir, a dos que son tres, lo que son. Porque ellos, siendo tales, no lo saben. Desconocen que siendo tres y no dos, son más ricos. No saben que sus caricias se multiplican y las presencias son tres y no dos. Y las verdades también son tres y no dos. Ignoran que es posible que se les quiera más por ser dos en tres. Porque, lo que reflejan los tres y los dos, es múltiple y múltiplo y se dilata en luces y estrellas.Y las palabras que tejen son más por ser tres y no dos. Y los apoyos que ofrecen, también.

Y las imágenes que regalan, heterogéneas y variadas, antiguas y modernas, profundas o leves, son más intensas por ser tres y no dos.

Y son tan fuertes, que algunos momentos son uno, dos, tres, o son seis. Los que fuere menester, porque con ellos viene su carga de apegos, su otra vida y sus otros latidos. Y los comparten sin temores, sin miedos y con una espléndida generosidad. Y ya son un poco tuyos también. Míos, nuestros.

Pero es que, aunque fueran uno a uno, los tres o los dos, serían todo lo que son los tres: inmensos en su bondad y regalo, sonrisas espléndidas y luces sin brillos. Compañía selecta de zumos y olores, de paseos con calma y bancos mirones, de charlas y risas que traen en bolsillos, guardados en rincones de ternuras sin fin.

Y los colores, porque uno de los tres, no siembra tonos, no sabe, no puede, los montamos entre cinco y reímos porque salen colores distintos.

8 comentarios:

Aldabra dijo...

un texto que irradia pasión, ternura y un infinito agradecimiento y todo eso lo consigues con esos juegos de números, multiplicando y añadiendo, dos tres seis, cientos.

biquiños,

Manel Aljama dijo...

Me gusta "Las gentes que pasan por tu vida tiemblan, se desdibujan, sufren cambios, algunos incluso crueles, ya no están nítidas. Titilan, se desvanecen." duro y poético a la vez.
Creo que con recursos (el juego de números 2 que son 3) o sin ellos consigues mucho más que agradecer y sincerarte, desnudas tu alma.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Me ha encantado, tant buena sensación, tanta pasión en cada una de tus palabras...

Saludos!

Balteu dijo...

Yo creo que me he hecho un lío y ya no sé, cómo engarzar tanto número, porque no me salen las cuentas y me hice un galimatías que no entiendo. Pero qué más da que sean uno, dos o tres, si al fin y al cabo forman parte de tu vida y no se desvanecen fácilmente porque tu mantienes vivo su recuerdo.
Me gustó mucho este trocito de ti.

Un racimo de bicos para ti.

Froiliuba dijo...

Es un texcto precioso, estoy segura que caudno lo hayan leido estos dos amigos que realmente son tres, se habrán tenido que sonar la nariz, poruqe tú eres así, un día te levantas con ganas de agradecer a la gente su amistad, de darlo todo y... haces llorar, de felicidad eso sí.

bss meiga

auroraines dijo...

Fonsilleda, tu homenaje a los amigos
es un texto hermoso, con tu mirada tan especial y cargada de ternura y afecto hacia todo lo que te rodea.
"Tener amigos de sonrisas espléndidas y luces sin brillos"
Te los mereces Fonsi.
Un bico

XoseAntón dijo...

Hermosas palabras, acordes con esas sonrisas generosas y tiernas, siempre predispuestas a vivir bajo días soleados. Ojalá que así sea.

Bikiños

Zoe dijo...

Y los colores se mexclan y se hacen multiplos , hasta el infinito: el juego de los números y el color, el sentimiento. Sólo tú puedes hacerlo y hacernoslo sentir como andar por casa , siendo infinito y más allá..

Precioso, enternecedor sin ser cursi y valiente... Preciosa imagen de4 uno de los tres.

Abrazos para tí y para los dos que son tres