jueves, 19 de noviembre de 2009

MÚSICA, MI REGALO

Me dispongo a dedicarme un rato. Es decir, a regalarme uno de mis grandes placeres, porque luego tengo otros, “pequerrechos”, como sin importancia. Ahora deseo oír y escuchar música.
Por tanto, en este momento, no quiero mirar hacia atrás, ni dejarme influir por las tragedias que marcan las noticias diarias, tanto en prensa, como en radio o televisión. Sencillamente, pretendo no dejarme influir por nada ajeno al mundo sensitivo.
El día está tan gris e influenciable que tampoco deseo dejarme arrastrar por la vorágine del viento que sopla o esa bendita lluvia que no cesa de caer con tesón.
Dejaré solamente que me lave, que limpie y asee los pensamientos asentados en un cerebro bien proclive a esta morriña tan nuestra, pero también a dejarse invadir por forasteros sonidos y por la belleza que encierren.
La melancolía hoy, deseo aparcarla ahí, en ese “recuncho” de las cosas inútiles. No quiero que mi mente se contagie de esa parálisis que producen a veces los recuerdos, el día o las crónicas. No necesito ese estupor y entumecimiento que me puedan llevar a una insensibilidad sensorial y, menos todavía, quiero dejar arrastrarme por la aflicción. Necesito todas mis terminaciones nerviosas alerta.
Abro el cráneo con la sierra de la atención para que todas las neuronas reciban sonidos, imágenes, sabores y tactos, mientras imagino todos los gratos aromas. Arriben todos, del lugar que sea. El oído se hermana para su disfrute, con los otros sentidos míos.
Quizá sea el viento, que sopla con la fuerza de todas las tempestades imaginadas, el que me traiga con sus rugidos nacidos en todos los tiempos, algunos sones cargados de estampas de otros lugares. O probablemente sea la tibieza del día, con su caricia leve, la que exalte ahora mi piel.
Es posible que el agua que implacable besa el suelo, no sean lágrimas nostálgicas de espacios y latidos ausentes, sino sólo metáfora alegre, de retales de fiestas y mangueras remojando cuerpos sedientos.
Este color neutro que carga añoranzas y penas o que pone ese acento en el gris u oscuro de la belleza melancólica, lo miro hoy con mis ojos entornados y soñadores, dejando traducir entonaciones distintas, también muy hermosas.
Tengo la piel, con sus poros y el vello dispuestos. Mis orejas, ahora, no son otra cosa que el foso de un imaginario auditorio cargado de años, instrumentos, de notas y claves.
Las huellas de mis dedos, siempre sensitivas, están hoy más dispuestas que nunca. Se prestan, con gracia y arrojo, a dar un paseo por todo lo que ha de venir. Sea lo que fuere, desean sentir y dejar que el sonido penetre por las crestas papilares que las conforman, definen y hacen únicas.
Mis labios, un poco tensos, buscan el sabor de aquel beso primero o aquel presentido y nunca llegado, dispuestos a dejar que su extrema sensibilidad absorba, madure, retenga o guarde pero, sobre todo, paladee las polifonías y armonías que lleguen.
El olfato se une y parece que presta su delicada pituitaria a tal fin.
Alargo mi mano, coloco la música elegida y, dulcemente, con esa exquisitez que marca lo excelso, dejo que todos los sentidos reposen en el sonido y que, despacio, con calma, me vaya invadiendo.
Debo cerrar mi mirada para concentrar la belleza y frenar esa incipiente e inoportuna gota salada que surge enternecida y pugna por rodar mis usadas mejillas.
Noto mis interiores expectantes, anudados, y retorcidos por tal emoción.
Mi mente, vacía de imágenes o palabras cotidianas, tan solo se inclina al placer y deleite que le produce la melodía que escucha; se recuesta tranquila si ésta es suave, meciéndose con el leve ritmo que porta o, ahora emocionada, cabalga al ritmo que marcan espléndidas percusiones y que apoyan acciones que yo traduzco heroicas. Mientras luego, un poco más tarde, aplaudo imágenes que hermosean un espacio que es ahora y es sólo mío.
Y sigo escuchando, tan pronto reposada, como excitada o curiosa, incluso furiosa, triste o dudosa, siempre turbada y un poco conmocionada. Todo depende de lo que me cuente esta música que he elegido hoy y que resulta serena o grave, intensa o suave, rítmica o lenta, cubriendo matices sin fin.
Pienso en la belleza que no sé lo que es pero, que ese algo intangible que encierra, produce deleite, calma y pasión.
Abro los ojos, los cierro, los abro de nuevo y es la mácula de mi retina la que localiza detalles, misterios ocultos entre las líneas de un pentagrama que parece que yo conociera o supiera leer.
Es la música hoy la que me hace sentir y vibrar. Otro día es posible que sea una imagen, un relieve, un árbol o la mar.


Imagen: "... caída", de Elia Fuentes, Seixo, Xalundes.
Cuando buscaba una imagen para poner en este texto, me descubrí pregúntándome qué tipo de música haría la gota al tomar contacto con el agua que la recibía. Entonces pensé que quizá no pasase de un hermoso y musical silencio. Por eso está aquí.

21 comentarios:

Paco Alonso dijo...

Pues disfruta de esa música amiga mientras el agua de lluvia moja afanosamente la tierra, respira ese olor especial que fluye después y relájate totalmente, así tu inspiración fluye y nos deleitas con tus bellas historias.

Cálido abrazo.

maruxiña dijo...

qué sensibilidad desprenden tus letras, a veces en los pequeños placeres, esos que tenemos a mano es dónde encontramos más paz y felicidad, lástima que nos nos demos cuenta la mayoría de las veces.

Biquiños y buen finde nena!!!

Manuel Montesinos dijo...

La música, que tanto hace a las personas y dicen, también, que a las fieras, produce en nuestro interior un gozo exquisito. Pero nunca creí que esa exquisitez fuese tan profunda como tú la has relatado.
Un beso, querida Ana.

La sonrisa de Hiperión dijo...

La música amansa a las fieras, incluso a los hombres, que son más difíciles de amansar...

Saludos y un abrazo.

Chousa da Alcandra dijo...

A esa influencia do "ruido externo" me refería. Cada quén imos aprendendo a encher os nosos momentos coas ledicias que nos apetecen e nos aseen os pensamentos (boeno, algúns os pensamentos case mellor que non no los asee ninguén, ejem...).

Bicos dende a Chousa

Marisa dijo...

Eso se llama vivir
la música con intensidad,
incluso poniéndole
imágenes y dejarnos
llevar por su ritmo.

En estos momentos tecleo
al compás del viento.

Besos.

Manel Aljama dijo...

Describes muy bien esos momentos, hasta el viento que sopla. Me encanta esas imágenes de "todas las tempestades imaginadas" o el agua "que besa el suelo". En todo caso, necesitamos a diario de momentos así, aunque sea tan sólo cinco minutos. Sí debemos desconectar y meditar o como lo llamen.

Uno de mis secretos es que cada mañana sólo concedo 5 minutos a las noticias. No necesito más. Luego todo son repeticiones. Prefiero Mozart, Vivaldi o lo que tenga la emisora de música. Es un placer conducir así, en paz y tranquilidad, sin preocuparse por larga que es la cola.

Gala dijo...

Creo que voy a seguir tu ejemplo y a sumergirme en la música y así aliviar mis pensamientos.
Me encanta leerte, me relaja.

Un besito

auroraines dijo...

Una buena decision Fonsi disfrutar de la música, haciendo abstracción
de los informativos que bombardean
con noticias que bajonean, yo leo los titulares o notas de temas que me interesan.
Muy bonita imagen de la gota de agua
Un bico

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Fonsilleda:
Tu en tu Galicia, puedes disfrutar y meditar en lo bueno, lo bello y lo auténtico.
Cuando estuve quince días de vacaciones en Tuy, allí me encontré repito LO BUENO, LO BELLO, LO AUTENTICO.
Son bellas tus entradas.
Besos y ahí tienes una nueva seguidora

TORO SALVAJE dijo...

Tus palabras desprenden placidez, madurez y equilibrio.
Tres tesoros.

Besos.

Carmen dijo...

La música es un maravilloso conductor hacia nuestras emociones, hacia esos espacios que solo nosotros conocemos.
Es un deleite leerte amiga Fonsilleda.
Una inmensa cosecha de abrazos

PD: graciñas por pasar a dejarme un beso, que mucho valoro.

José do Neto dijo...

"...caída"
Cata ti, muller. Esta expresión gallega se le decía a aquellas que eran capaces de descubrir algo que otras personas no veían. Ese don de recepción sensorial que hacen a Fonsilleda y a Seixo complementarias me hace pensar en una exposición de la fotógrafa en la que la escritora plasma textos basados en las imágenes sugestivas. Todas las personas miran, escasas observan y ellas, las dos, ven.
Sois magníficas, especiales...

Argos dijo...

Fonsilleda

A música não é só para ouvir é para sentir com todo o nosso ser. A música é tudo aquilo que desejamos viver!

Obrigado por este texto de música sentida.

Abraço

MIGUEL NONAY dijo...

Hola, gracias por pasarte por mi blog y hacerte seguidora.
Y ojalá algún día no sean necesarias estas.... ¿celebraciones, recordatorios...?, y ojalá también que se pronto.

Me encanta viajar, de hecho mi blog es un blog viajero, donde hablo de mis sensaciones y vivencias como viajero con silla de ruedas, en mis viajes por España y por el mundo.
Espero que haya plasmado bien Galicia, a la que tengo que ir volviendo para recorrerla entera.
Saludos
Miguel
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www.asaltodemata.com

http://GREGOTD.blogspot.com dijo...

Precioso viaje por tus pensamientos, mientras escuchas la música. Excelente descripción de imágenes. Un texto en el que se adivina cierta melancolía, pero a la vez de una gran belleza. Cierto que la música, si además es suave, es una buena terapia para desconectar de la rutina diaria, y relajarse hasta sumergirse en una especie de hipnosis placentera.

Yo también la escucho casi a diario, cuando leo y cuando escribo, y aunque pueda parecer extraño, cuando escribo, me sirve de inspiración.

Un beso.

Gregorio.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Como me gustaría ser nota, o verso. Ser leido, tocado... disfrutar del estrellato, y morir apagándome lentamente en el quehacer del recuerdo.

La belleza, lo sereno, lo eterno sirve, como si fuera un ancla , a mantenernos atados a este mundo. De lo contrario. ¡Como la nota! ¿no estaríamos mejor volando, regocijandome en nuestra belleza?


Yo también disfruto de esos pequeños instantes, INTENSÍSIMOS, donde la verdad se nos ofrece libremente, desnuda sin reparos.
Tal y como es, hermosa, desamparada...

Y nosotros cogemos esos momentos y los inmortalizamos y los guardamos y hasta alguna vez lo estropeamos. Pero no esta vez, no esta vez mi amiga. Déjame cerrar los ojos contigo y sentir la vibración del aire que encantado y agradecido baila al son del ritmo que tus versos y los mios le marcamos.

Déjame que lea una poesía y que tu con tu batuta en la mano arranques la melodía de la vida, esa melodía que jamás nadie ha inventado pero que existe cubriéndolo todo.

Esa melodía que de vez en cuando se nos aparece como un caballo alado encantado, que nos cede su grupa para que de la "otra ralidad" salgamos volando...

Dualidad sin ser, dualidad en el estar. Contrapunto, rivalidad, enfrentamiento. Lo bello y lo feo, lo real y los sueños...

Entro y salgo, como esas golondrinas que en pleno verano sólo están en sus nidos el momento exacto para alimentar a sus crias, para no convertirse en un extraño...

Golondrina...Tal vez halcón, buitre. ¡Ojalá Condor cansado!.

Besos amiga mia, bicos dende iste o outro lado.

WHO dijo...

Fonsilleda, gracias por tu visita y tu comentario, vine a darte las gracias pero creo que me quedaré por un tiempo, siempre que me lo permitas, me ha gustado el buen gusto que trasmiten tus palabras, seguro que disfrutaré mucho en este espacio de arte y cultura.
Un beso, Who.

MIGUEL NONAY dijo...

Pues a oir música, que es lo que yo estoy haciendo ahora.
Todo tiene su momento, la música sin duda nos influye muchísimo en nuestro estado de ánimo (o al revés?), aunque pienso como tú, mañana puede ser un sonido, una imagen, un atardecer...
Gracias por comentar en mi blog, espero que te vaya gustando conforme lo leas, además hay dos reportajes de Galicia, esa bella tierra.
Bicos.
Miguel
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www.asaltodemata.com

merce dijo...

...total entrega al sentir
asoma la gota salada,
permitiendo suave,
la melodia fuera y dentro.

Precioso!!!


Mil gracias siempre por tus amables palabras en mi blog.


Un besito.

Zoe dijo...

y la lágrima cae
y hay más resistiendo

sufren

porque ya no la sienten...


bellísima imagen de Elia...

aquí hoy llueve, al fin entra el frío...

tu capacidad de narrar y describir me sigue impresionando, me metes dentro y es mi piel la que se contrae, eriza y relaja con tus palabras...
tus sentidos excitando a los míos...

abrazos, muchos