lunes, 9 de marzo de 2009

DE PEQUEÑOS VIAJES

Cada día que pasa me gusta menos viajar. No estoy loca ni soy tonta; me refiero al hecho del viaje en sí. Desearía que, como en los sueños, se pudieran cerrar los ojos y, como por ensalmo, llegar al lugar deseado. Y lo mismo otra vez, cuando quisieras.
Sería espléndido.
Ir en coche cada vez me da más miedo, en avión siempre me lo ha dado, en moto no me subiría ni loca, en barco me mareo; así que me queda poco más que la bici o el patinete, artefactos ambos que no me llevarían demasiado lejos, entre otras cosas porque físicamente no lo resistiría. Porque, mi relación con el tren en este país, creo que la contaré otro día.
Lo tengo difícil, lo sé. Y es por eso que siempre me cuesta trabajo decidirme.
Sin embargo, luego, cuando lo hago y consigo obviar el peligro o el mareo, siempre agazapados ahí, entre el estómago y el intestino, es tan maravilloso que hasta me impulsa a escribir.
Pongo entonces mi piel y mi mirada a trabajar, incluso a veces el olfato, y absorbo. Todo penetra por mis poros consiguiendo emocionarme y traspasarme para fijarse en mis adentros. Ni siquiera importa que llueva o haga frío, que esté un día gris, o que sea el sol y el calor los que estorben el viaje. Si lo consigo, es como una explosión contínua de maravillosas sensaciones.
Por eso el otro día, en aquel corto viaje, repetido muchas veces ya, disfruté. Cuando eso sucede, además, te regeneras de las invasiones de virus y enfermedades que aquejan huesos, estados de ánimo y mentes cansadas.
La cura, aunque no lo sabes, la necesitas. Precisas que las pilas se recarguen y olvidar preocupaciones y dolores habituales. Olvidar incluso, desencuentros o deseos perdidos, anhelos que se desvanecen en las horas de los largos inviernos, de fríos, de lluvias y de pálidos tonos.
Nos acompañaba un día gris, monocromático, nuboso, y con una niebla que creí persistente y que hacía que el cemento de viaductos y puentes, emergiera más triste si cabe.
Sin embargo, poco a poco esa humedad suspendida se empezó a disipar y asomaron nubes que, aquí y allá dejaban pasar, como por error, un rayo de sol o una espléndida claridad.
Entonces, mis alicaídos ojos comenzaron a titilar y, como el agua, a reflejar lo que sucedía en sus alrededores.
Aquellos casi desnudos árboles ya mostraba brotes tiernos que, al ser de un verde tan limpio y claro, semejaban lechuga apetecible y apetitosa.
Pero aquellos otros, todavía desnudos, se enseñoreaban mostrando sus ramas retorcidas en una arquitectura imposible, mientras otros, por efecto de la luz y la humedad, parecían de ramas y troncos morados, como si presintieran la llegada de la Pascua.
Los de hoja perenne, como siempre, altivos y orgullosos nos regalaban sus maduros y diferentes verdes que contrastaban con sus rugosos troncos.
Otros ocres asomaban, en árboles con secas hojas, que aguantaban como si de una dura y fuerte resistencia se tratara, mientras, a los pies de todos ellos, adornando los suelos, piedras o rocas, robustos y fuertes, los tojos se teñían con sus delicadas flores de un intenso amarillo y, muy cerca, la retama cubría sus matas de otro rubio distinto, contrastando con los helechos marrones y secos, brillantes por efecto de la humedad.
¡Que hermosura!. La primavera en aquellas horas, era una jovencita tímida, que asumía riesgos.
Y, aquí y allá, las mimosas esparcían colores y aromas, entre aldeas, cultivos, ríos, regatos y rías, adornados en alguna ocasión con esporádicos barcos, barquichuelos y yates.
Mientras, solemnes y calladas iglesias (románicas o no, espléndidas y humildes), lanzaban grandiosas y gratuitas bendiciones.
“Febreiriño tolo”.
Imagen: Álbumes wed de Picasa.- Fotos de a-cativa: árboles-mimosas.

14 comentarios:

Melba dijo...


Es reconfortante cambiar de aires, disfrutar lugares y paisajes, ojalá fuese comot tú dices, sin pasar las molestias del traslado.

Salud♥s

Internautilus dijo...

Bueno, pues después de leerte.. ¿para qué quiero viajar por esas tierras? No lo necesito, tu descripción ha sido lo bastante clara, diáfana, transportadora que hasta el olor a humus llegaba a mi nariz. Mi padre decía que él no necesitaba viajar a países extranjeros, que él había leído lo suficiente como para saber cómo eran. Bueno, no diría yo tanto, pero descripciones como la tuya le dan la razón...

Simetha dijo...

Gracias por este hermoso paseo fonsi, no tenes idea como le he disfrutado. Admiro la capacidad de retención que tenes y más aún tu maravillosa descripción para compartir tan bellas imágenes. Dejo mi abrazo.

Alles Liebe
^^(°°)^^

Felisa Moreno dijo...

Fonsi,
Hay un regalo para ti en mi blog, por si te apetece pasar a recogerlo.
Besos

Angelus/Javier dijo...

Ana

Nos regalas un fascinante viaje por el recuerdo. llenas de palabras que quedan bien acopladas en imagenes hermosas.

Lo que me extraña es que no mencionaras el tren, creo que es la forma más poética de viajar, al menos en mi caso. Ya me contarás.


Un besotote!

Caminante dijo...

Siempre he creido que uno de los grandes placeres inherentes a todo viaje es el de poder disfrutar del paisaje, distinto a cada tramo, y a ser posible desconocido, dejarnos embelesar por esos campos, esos bosques, esas montañas que pasan raudas a través de la montaña.

Por otra parte estoy muy de acuerdo contigo, cada vez da más miedo viajar en coche...

Dimarojo dijo...

Precioso paseo sin duda. Recuerdo que en un paseo en barco por el Nilo, en un viaje a Egipto que ya empieza a ser lejano, y superando todos esos miedos de los que hablas y que yo entiendo, un joven, llamésmole imberbe, cuando yo andaba casi extasiado, comentó que qué aburrido ver siempre lo mismo. ¡Qué comentario más estúpido!. ¿Acaso hay una hoja igual a otra o dos ramas iguales?.

Dante dijo...

Ya lo creo que viajar en si es cansador, pero cuando se sabe que detrás del viaje está la posibilidad de descansar y disfrutar del pisaje que nos contás, creo que bien vale la pena el esfuerzo, corazón. Precioso relato. Fue un gustazo leerte. Dejo un beso.

Zoe dijo...

Febreiro Tolo?...esta Tola , es decir yo, lleva unos cuantos meses así, y empezó Marzo y yo griposa leyéndote. Veo las imagenes contigo dentro, la joven primavera y el joven corazón de quien lo escribe..hasta aquí llegan olores y aromas a pesar de mi estado...Marzo aquí también primaveral aunque no lo sienta como tú... es como un invierno instalado dentro, que ni se mueve, ni se va. Pocas veces se aleja unos pocos metros , otras como ahora en unos pocos minutos mientras te leía no lo sentí...Gracias maravillosa Tola...

Mónica dijo...

Hola Ana:

Pues si, a todos nos pasa creo yo un poco como a ti. Nos cuesta arrancar y se nos hace pesado el estar horas y horas de viaje pero cuando llegas al lugar de destino, se te olvidan las horas en el trayecto porque son compensadas y con creces y eso es precisamente lo que te paso a ti ¿verdad? pues eso es en definitiva lo que cuenta.

Un saludo

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Cada día que pasa me gusta menos viajar. No estoy loca ni soy tonta; me refiero al hecho del viaje en sí. "


A mi me provocan siempre demasiado estrés.... acabo con la cabeza loca, y como no vaya con mi cámara en mano, entonces ya estoy perdido. Me inunda el tedio.
Saludos

Tétis dijo...

Olá Fonsilleda

Obrigada por este passeio, onde pude desfrutar das cores, dos aromas e dos sons da natureza.

Também eu, cada vez que necessito de viajar, preferia ser "teletransportada", como nos filmes de ficção científica!...

Tenho estranhado o teu silêncio, a tua ausência. Nunca mais apareceste lá pelo meu Farol, que aguarda ansioso a tua visita. Espero que estejas bem.

Um abraço amigo

Froiliuba dijo...

Vamos por partes
1- "en moto no me subiría ni loca" jajajaja pues... vete haciendo a la idea de que cuando vuelva a los Vigos te vas a dar un paseito en una, asi que te tenga q subir a una banca para llegar al sillín, ya verás lo maravilloso que es sentir el viento en las mejillas, la sensación que es.

2- "Nos acompañaba un día gris, monocromático, nuboso, y con una niebla "
nooooooooooooooo, no me lo puedo creeeeeeerrrrrrr si en Galicia no hay días de esos y menos por la zona que me imagino que es el viajecito anda, anda


3 - “Febreiriño tolo”.
jajajaj tu si que nops dejas tolos a todos con tus descripciones maravillosas, tola.

RosaMaría dijo...

Superación, sí superar miedos y molestias te han dado la posibilidad de vivir momentos deliciosos. La Naturaleza tan hermosamente plasmada en tu escrito fue el premio a tu superación. Besos