martes, 16 de diciembre de 2008

CARTA DE MI YO PRIMERO

Fresco de la Iglesa de San Apolinar el Nuevo, en Rávena (Italia),
representado a los Reyes magos siguiendo la estrella.

A sus Majestades los Reyes Magos de Oriente,
Melchor, Gaspar y Baltasar.
Oriente.

Majestades:
Hace muchos años que no les molesto con mis peticiones. A fuer de ser sincera, creo que había perdido toda esperanza en el milagro y alegría de vuestras visitas y obsequios.
Pero no están muy bien las cosas en este mundo nuestro. Así que, me he puesto a considerar que quizá quede apenas, el recurso de volver la vista a la infancia y pensar que el viaje anual de V.sMs., en homenaje a aquel ya tan lejano a un portal de Belén y guiados por una estrella, pueda ser posible.
De lo que si estoy segura, es de que lo creo necesario.
Mi ilusión sería recuperar, aún ahora, aquel precioso muñeco que un año tuvisteis la gracia de regalarme, y que, impulsada por lo que veía a mis mayores tiré al aire el primer o segundo día. ¡Tonta de mí!, todavía no había aprendido que los mayores, muchas veces no hacemos lo que debemos y que, también es frecuente que no entendamos nada, o guiados por nuestros propios intereses, no queramos hacerlo y sepamos todavía menos, del consuelo o atención que precisaría un niño.
Pero gustosa renuncio a tal deseo o fantasía, en favor de otra que me gustaría recobrar: la de creer en la existencia y favores de Vs.Ms.
Ésta sería por tanto mi primera e inmaterial petición: la de que pudiera volver mis ojos y mi mirada hacia ese portal, de gentes pobres, que visitasteis siglos ha, para descubrir que la ilusión puede renacer, que la ternura es recuperable, y que la paz no es un sueño de una noche, aquella tan antigua e increíble, sino algo factible, tal como el amor.
Desde que recuerdo, en mis zapatos siempre habéis dejado un carbón. Lo entendía entonces, bien se aseguraban mis mayores de que lo comprendiéramos, y ahora también. No era mala terapia, era el correspondiente levísimo tirón de orejas o llamada de atención, para que me portara mejor. Y surtía efecto, ya lo creo; no sé si lo conseguía siempre, pero lo intentaba. Y a menudo, en el transcurso del año, lo recordaba.
Así que, como aquella torpe niña que cada año tenía la esperanza de no encontrar carbón entre sus regalos, el único presente tangible que me atrevo a solicitar, sería un carbón, dos o un montón (eso lo dejo a vuestro excelso criterio y existencias), para todas y cada una de las personas que en el mundo tengan prerrogativas, facultades, títulos, cargos, autoridad, poder, jurisdicción, jefatura, jerarquía, mando o cualquier otro tipo de dominio, incluso prestigio, para ejercer sobre cualquier persona o grupo humano, de tal manera que, ese trozo de materia calcinada y sin vida les sirva e identifiquen como una llamada de atención, un grito directo al corazón y a la tripas de todos ellos y así, el arte de ejercer sus poderes, se convierta en el de facilitar medios y vida en este mundo, en el de hacer asequible lo necesario para cualquiera, en el de colocar una sonrisa y una escuela en todos los rincones, en evitar la explotación, en consolidar esa paz tan esquiva...
Sé que soy una ilusa, pero si uno solo de ellos con vuestro presente lograra recapacitar, me sentiría compensada y suficientemente regalada.
Dios guarde a Vs.Ms. muchos años.
Desde un lugar cualquiera, para Oriente a dieciséis de Diciembre del año dos mil ocho

11 comentarios:

Felisa Moreno dijo...

Yo también pido carbón para esos que, tan a la ligera, tienen potestad para hacer un mundo mejor y ni siquiera se les pasa por la cabeza.
Una buena carta para la reflexión.
Feliz Navidad.

Zoe dijo...

Me he quedado sin palabras ante las tuyas, a mí también me gustaría volver a creer en ellos estas navidades y no pedir nada para mí.

Bicos con ojos húmedos

Caminante dijo...

nada más que añadir, ni un punto ni una coma, sin palabras...

Internautilus dijo...

No quiero ser grosero ni romper la magia de tu carta, pero... yo además de carbón, pediría cárcel para esos.

Dante dijo...

Carbones. Millones de carbones para ellos, corazón. Aunque son tan hipócritas, que en ese momento, pensarían en ubicar la mina de donde se extrajo para poder explotar a los que lo sacan. La carta, impecable. Sin dudas. Fue un gustazo leerla. Un beso.

Balteu dijo...

Buenísima la carta Ana, si cumplieran, a mí también me gustaría volver a creer en ellos y tampoco pido para mí, me daría por satisfecho.

Un bico, amiga mía.

La signora dijo...

Bellos deseos.
De lo que hay en el corazón habla la boca, tienes un corazón bello.
Que ese deseo sea eterno.

Un abrazo muy afectuoso.

Froiliuba dijo...

Si es que no sé que poner mas, como dicen los otros, lo has dicho todo.

Dante tiene razón, seguro que explotan la mina, le ponen grilletes a los Reyes y sabe dios q mas.

bss

Carlos Bentabol dijo...

LA CEGUERA DE ENTENDEDERAS Y LA FALTA DE CORAZON Y CONCIENCIA DE ESTOS PERSONAJES, NUNCA JAMAS SE PODRÁ ENTENDER..... AL IGUAL QUE LA TERNURA Y SENSIBILIDAD DE TU CARTA, ES EL MEJOR REGALO PARA TODOS LOS QUE LA HEMOS LEIDO, SOLO POR ELLO MERECE LA PENA HABERLA ESCRITO, GRACIAS

Versosoy dijo...

¿¿Y si los carbones, además, se les quedaran pegados a las manos hasta que hicieran algo por los demás de una vez??
Escribo esto con una media sonrisa y la moquera cayendo y el llanto más que rodado barbilla abajo.

Yo lo que pido a los Reyes Magos es seguir encontrandome cartas como esta en la que descubrir que las cosas pueden ser de otra manera, y que mucha gente lo cree así.(pese a lo increible de pedirle a ...)

Un abrazo enorme linda.

splendid dijo...
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